Jorge Pedreros: Un ícono de la cultura pop chilena

Al momento de escribir estas palabras, Jorge Pedreros se encuentra internado en la Clínica Dávila con riesgo vital. En al menos dos ocasiones anteriores se ha salvado por poco del “pijama de palo”. No sabemos si hará la gracia una vez más, o esta vez entregará su alma al Señor y asumirá como productor creativo del gran espectáculo celestial.

Después de una de sus providenciales salvadas, Pedreros dijo en broma que era como Bruce Willis, “Duro de Matar”, concepto repetido en estos días por su amigo y compañero (y a veces rival) de batallas Eduardo Ravani. Creo que esa jocosa metáfora no le hace justicia al talento que nos ha regalado en su dilatada trayectoria como compositor, productor musical, productor de TV y comediante. Tengo la certeza que si Jorge Pedreros hubiera nacido en Estados Unidos o en Gran Bretaña, sería una estrella de la altura de Bob Hope, George Burns y otros legendarios comediantes de Hollywood.

Pedreros comenzó como pionero de la “Nueva Ola”. Fue parte del grupo “Los Twisters”, donde compartió con Luis Dimas, y fue autor y compositor de muchos de los mayores clásicos de ese movimiento musical: “Entre la arena y el mar” (Peter Rock); “Caprichito” (Luis Dimas); “Al pasar esa edad” y “A tu Recuerdo” (Red Juniors). Fue el que estimuló a los cantantes de esa época, que se limitaban a hacer covers de Elvis Presley, Little Richard, Chubby Checker y otras estrellas de habla inglesa de la época, a atreverse con canciones originales y en idioma castellano.

Desde finales de los 60, una vez pasado el “boom” de la “Nueva Ola”, Pedreros se dedicó a la televisión, en donde plasmó su predilección por el humor clásico y la comedia musical al estilo Broadway. Se asoció al actor Fernando Alarcón y al Director de TV Eduardo Ravani para formar “Los Papparazi”, productora a cargo, entre otras cosas, del primer noticiario de TVN. Se dedicó a la búsqueda de talentos (algunos como Luis Jara le deben el inicio de su carrera) y a producir programas como “Dingolondango”, animado por Enrique Maluenda (que en su momento le hizo dura competencia a “Sábados Gigantes”) y “El Festival de la Una”.

Sin embargo, su principal herencia en la TV será sin duda el “Jappening con Ja”, una locura craneada por los tres “papparazis”, y para la cual reclutaron a la estrella de la “Nueva Ola” Gloria Benavides y a la talentosa “show-woman” Maitén Montenegro. A mediados de los años 70, Alarcón, Pedreros y Ravani renunciaron a TVN y apostaron por crear un programa humorístico que se riera del ambiente excesivamente acartonado y formal de la televisión de la época. Los resultados de esta apuesta no pudieron ser mejores: tuvieron por varios años al país pegado en los televisores los domingos en la tarde, consiguiendo por sobre 80 puntos de rating en su mejor momento; se transformaron en el programa más importante de la historia de la TV chilena después de “Sábados Gigantes”; y dejaron una marca indeleble en la cultura popular y hasta en el lenguaje nacional. El llamar “Señor Zañartu” a un jefe autoritario, “Espinita” a un chupamedias o “Canitrot” a un flojo y sacador de vuelta está en nuestro ADN. El “Jappening con Ja” es a Chile lo que “Saturday Night Live” es a Estados Unidos, “Radio Rochela” es a Venezuela y “Monty Phyton” es a Inglaterra. La canción “Ríe”, compuesta originalmente por Pedreros para una obra de teatro donde iba a actuar Silvia Piñeiro, se transformó en el himno del programa y en una de las canciones más entrañables de la historia de la TV chilena.

El Jappening con Ja, como todo en la vida, tuvo su ciclo de nacimiento, apogeo, decadencia y muerte. El desgaste de los años; las diferencias entre la visión “talibanamente” artística de Pedreros y el pragmatismo televisivo de Ravani; las peleas públicas de Ravani con Pedreros y su esposa Gladys del Río; las enfermedades de Pedreros; la trágica muerte de Oscar Olavarría; los cambios en gustos y estilos de humor, etc, hicieron que, un buen día, el Jappening quedara desfasado. Salvo el “boom” de Charly Badulaque en el año 2000, al Jappening nunca le fue bien cuando no estuvo Jorge Pedreros. El 2004, ante la evidencia de que el humor revisteril de Ernesto Belloni estaba teniendo éxito, el Jappening terminó transformándose en “El Show de Che Copete”, lo que marcó su final como programa. Desde esa época, fuera de algunos nostálgicos sketches en programas especiales como la Teletón, no se ve por dónde el Jappening pueda volver. Tal como la muerte de John Lennon acabó con el sueño de reunir a Los Beatles, la eventual muerte de Jorge Pedreros sería el “tiro de gracia” para cualquier intento de revivirlo.

Jorge Pedreros es uno de los mayores íconos de la “cultura pop” nacional. Está sin lugar a dudas entre los 10 personajes más importantes de la historia de la TV chilena. Aunque la muerte lo lleve en las próximas horas, la condición de “highlander” o “inmortal” en nuestra memoria y en nuestros corazones no se la va a quitar nadie. Solamente resta agradecerle por todo lo que nos dio y esperar que lo que decida Dios sea lo mejor para él.

Comentarios

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