El efecto “Ingalls”, el rating y el futuro de la TV tradicional

El pasado lunes 10 de octubre, Canal 13 aprovechó el feriado para proponer una programación especial cargada a lo vintage, la cual remató con una mini-maratón de “La Pequeña Casa en la Pradera”, clásica serie estadounidense de finales de los 70 y principios de los 80, que en su época fue exhibida por TVN y posteriormente por Mega. Para sorpresa de muchos, las aventuras de la familia Ingalls lograron una inesperada acogida, traducida en una interesante sintonía (8 puntos de promedio) y en las peticiones a través redes sociales de mantenerla al aire. Así, Canal 13 optó por programar Michael Landon y sus campestres aventuras en el horario vespertino, lo cual ha dado buenos resultados hasta ahora. Se han mantenido en promedio alrededor de los 7 puntos, con peaks bordeando los dos dígitos, y ha puesto nuevamente en carrera a Canal 13 en ese horario, compitiendo encarnizadamente con “Ámbar” (Mega), “El Camionero” (TVN) y el inefable “Caso Cerrado” (CHV).

Ya no es sorpresa que un programa del año de la cocoa logre buenos resultados de rating. Ya ocurrió el año pasado con “Homenaje Gigante”. Existen otras evidencias de este “efecto Ingalls”, como el exitazo de la serie “Los 80”, y el mismo fenómeno de las teleseries turcas, que según muchos tienen una factura muy similar a las telenovelas chilenas de antaño. Más allá de la calidad del programa, este hecho parece confirmar una sospecha que es secreto a voces hace rato: el people meter refleja solamente el comportamiento de la gente que ve televisión de la manera tradicional, que vivieron su niñez en los años 70 y 80, cuando la vida familiar se hacía en torno al televisor del living, y que por tanto en la actualidad tiene de 40 años hacia arriba. El rating, esa dichosa estadística por la cual los ejecutivos de televisión se desviven, está tomado por adultos y adultos mayores que más encima parecen añorar la televisión “de antes”, y que no les dan oportunidades a productos novedosos de calidad como “Puro Chile” y “31 Minutos”.

¿Millenials? ¿Generaciones Z e Y? El fracaso rotundo de “Noticreo” (TVN) revela que las nuevas generaciones parecen ser una causa perdida para la televisión abierta. Hasta ahora no han encontrado la manera de atraer a la televisión tradicional a los que prefieren seguir a Germán Garmendia, Valentina Villagra, el Rubius y otros. Darle pantalla a los Youtubers no resulta, pues la gente que ve televisión no es su público, y a ellos mismos no les conviene. El mismo Germán lo dijo hace algunos meses en la Revista del Sábado del Mercurio: en Youtube tiene a todo el planeta como potencial audiencia, puede transmitir cuando quiera y puede decir lo que se le antoja, mientras que en TV abierta solamente llegará a un país, en un horario delimitado y con cortapisas editoriales.

Mientras el rating se siga midiendo de la manera en que se mide actualmente, la conclusión cortoplacista parece ser que hay que volverse “vintage”. Nada mejor para los costos del canal que usar programas del archivo del recuerdo o envasados antiguos de muy bajo costo. Si con ellos se puede obtener un buen rating, no tiene sentido invertir en producción propia o en comprar envasados nuevos y caros. Así, no suena para nada descabellada la idea que Canal 13 transmita su canal de recuerdos REC TV en la señal abierta a ver qué pasa; podrían resucitar “Onda Retro”, programa del 2004 que condujeron Daniel Olave y Caco Montt, en el cual daban capítulos de “Perdidos en el Espacio”, “Thunderbirds” y “Super Agente 86”. Hace 12 años pasó sin pena ni gloria, pero en una de esas ahora la rompería; podrían sacar del baúl de los recuerdos a “Vinilo”, el programa del 13C de Iván Valenzuela donde mostraban actuaciones de cantantes de los años 80; ¿cómo andaría programar “La Madrastra”, “Angel Malo”, “Marrón Glacé”, “Villa Nápoli” o alguna otra de las telenovelas clásicas de Canal 13?; ¿por qué no darle oportunidades a rostros de la “vieja guardia” que aún se encuentran en buenas condiciones, como Javier Miranda, Enrique Maluenda, Gina Zuanic, José Alfredo Fuentes o Juan La Rivera?

Ahora, pensando en el largo plazo, ¿qué va a ser de esta TV abierta para “viejos” cuando los “viejos” estén muertos? En un medio donde domina una mirada cortoplacista y donde existe psicosis por un rating dominado por nostálgicos, la respuesta se cae de madura: sacarle el máximo jugo posible al “efecto Ingalls” hasta que muera todo. Esto habla a las claras de estancamiento y decadencia. Si quiere mantener relevancia y sobrevivir, la industria de la TV abierta estará tarde o temprano obligada a ampliar su mirada y atraer al público que ahora la está dejando de lado.

Hace algunas semanas, en el noticiero de medios digitales del programa “El Interruptor” de Vía X, que hace la periodista Claudia Aldana con José Miguel Villouta, se habló del cambio en el sistema de medición de rating en Estados Unidos. A partir del próximo año, la empresa Nielsen va a ampliar su actual base de información. Ya no solamente se medirá el rating de los programas en el momento mismo en que se emiten (televisores encendidos), sino que además se considerará su efectos en TODAS LAS PLATAFORMAS, incluyendo las grabaciones en los DVR de cada hogar; número de visitas en Youtube y en los sitios web de los canales, el efecto en las redes sociales, etc. Tal como señaló Villouta en ese programa, esto supondrá un terremoto en la industria audiovisual, ya que obligará a las emisoras estadounidenses a reformular sus estrategias y a “pensarse” de otra manera.

Creo que justamente ese es el tipo de terremoto que necesita la TV abierta chilena para despabilarse y salir de su actual modorra. El día en que el rating también considere los DVR, los sitios web, Youtube y redes sociales, los canales se verán obligados a emitir en todas esas plataformas, y a hacer contenidos que sean atractivos para sus usuarios. Con ello, se verán obligados a interesarse en la audiencia más joven, a trascender de su condición de canales de TV tradicional y a concebirse como empresas multimediales. Ahora la competencia ya no será solamente Canal 13, TVN, Mega, Chilevisión o La Red en el abierto, o Vía X, Zona Latina, CNN Chile y Vive! en el cable. También competirán contra las radios y la prensa escrita que ahora tiene acceso a streaming; contra plataformas emergentes como MQLTV o Woki Toki; contra Youtubers como Vardoc, Germán Garmendia, el Dross, Valentina Villagra o el Rubius; e incluso contra cualquier hijo de vecino con un PC, notebook, tablet o teléfono móvil con capacidades multimedia, con conexión a Internet y con el equipamiento básico para generar videos de buena calidad.

¿Tendrán conciencia de esto en TVN, Mega, Canal 13 y en los demás canales? ¿Estarán en condiciones de dar este salto cuántico? ¿Estarán preparándose para cuando se abra esta “Caja de Pandora”? ¿O rezan y hacen lobby para aplazar este cambio lo más posible y mantener el statu quo a como dé lugar? Tal como paradójicamente se ha visto en las diferentes industrias productivas, en la política e incluso en la religión, en el Chile “neoliberal” a los líderes y poderosos les aterroriza la competencia “en serio”, y tienden a hacer lo posible por eliminarla o al menos tenerla controlada. A pesar de la crisis actual, con toda certeza se sienten más cómodos con el rating limitado de Time Ibope que con la “Caja de Pandora” que abriría la medición tipo “Nielsen”.

El cambio ya está tocando a la puerta de los canales, y va a ser decisión de ellos si abrirla de par en par y recibirlo con alfombra roja, o bien trancar la puerta para que no entre. Sin embargo, un buen día el cambio entrará, aunque sea haciendo trizas la puerta. Y en ese escenario, solamente los que se adapten rápido sobrevivirán. Los demás, quedarán en el recuerdo, como las aventuras de la famila Ingalls.