Cultura en la TV abierta: el monopolio de los viajes y la gastronomía

En los años 80, existía la “franja cultural”, que consistía que los canales de TV abierta se obligaban a emitir programas culturales en las noches de los jueves. La TV cultural estaba dominada por: programas y documentales de “alta cultura” (música docta, pintura, escultura, literatura, historia, etc) como el recordado “Creaciones” (los domingos en la mañana); difusión científica, representado en la recordada serie “Mundo” de Hernán Olguín; naturaleza, representado por “La Tierra en que Vivimos” y “Al Sur del Mundo” y folklore en épocas de fiestas patrias, representado en programas como “Chilenazo” y “Esquinazo”. Hace poco fue resucitada la idea, aunque en un formato más flexible, con cuotas de horarios de emisión. En este último tiempo, la programación cultural ha sido tomada por los viajes costumbristas y la gastronomía: En Canal 13 están “Sábado de Reportajes” y “Ventana 13C”; en TVN tenemos “Chile Conectado” y “Frutos del País”; en Chilevisión está “Cocineros Chilenos” y “Sabingo” tiene segmentos completos dedicados a esta temática; Mega tiene “Historias que nos reúnen” y la versión cultural de “Más Vale Tarde”. Todos programas evidentemente inspirados en lo que se ve en Nat Geo, los canales Discovery, El Gourmet, TLC y especialmente en el 13C, un verdadero “templo” de este tipo de televisión. La Red se diferencia un poco con el clásico “La Tierra en que Vivimos”, “Cultura Verdadera” y las sesiones del Doctor File los días viernes en “Mentiras Verdaderas”.

La lograda imitación de Stefan Kramer a Francisco Saavedra en la última Teletón es una muestra de la relevancia que ha tomado “Lugares que Hablan”, producción con la que el conductor maulino parece haber encontrado su lugar en la televisión. Esta muestra de viajes y gastronomía costumbrista es el principal atractivo de la versión prime de “Sábado de Reportajes”, que también ofrece otras joyas como el ya clásico “City Tour On Tour” y “Semplicemente Pizza”, una serie que está mandada a hacer para el canal “El Gourmet”. No es menor que un programa claramente cultural que partió como un mero relleno para los horarios de bajo rating termine tomándose las noches de los sábados en Canal 13 y compitiendo de igual a igual a “Morandé con Compañía” y “Maldita Moda”, enfocados meramente a la entretención.

Este estilo de “televisión cultural” ha sido en general bien recibido por el público y la crítica, pero tiene sus detractores. Uno de ellos es el periodista y creador de “31 Minutos” Álvaro Díaz quien señaló lo siguiente en una entrevista al “The Clinic”:

“Los tipos ahora se dieron cuenta de que la forma más barata y atractiva de hacer tele cultural era hacer programas de viajes costumbristas, que se transformaron en un montón de compadres que no saben absolutamente nada viajando a meter cucharones de palo y a revolverle la olla a las viejas. Sería la raja que la moda fuera mostrar lugares e interesarse por la gente, pero de verdad el tipo de gente que viaja es deplorable. Los tipos ni siquiera leen Wikipedia. Ni siquiera te dan esa información porque es demasiado compleja. Entonces, va gente que no puede comer arroz sin impresionarse, porque “ay, al arroz le echan esto verde”, que no podemos saber cómo se llama, porque no saben nada. Es gente completamente ignorante. El otro día había un tipo que se ponía debajo del Empire State y gritaba un ceacheí, hueón. Tú decís “por qué tienen que gritar”. En ese sentido, el aporte del programa de Federico Sánchez y Comparini es súper bueno. Te puede caer como las hueas Federico Sánchez, pero no podís negar que ese hueón está tratando de darte un contenido y está mirando la ciudad.”

Por otra parte el escritor Alvaro Bisama, en la misma columna donde ninguneó al Jappening con Ja, le pegó un raspacacho a este tipo de TV:

“Porfa, no más grabaciones de Francisco Saavedra descubriendo que Chile es diverso, encantador y está habitado por seres humanos. No. No más Don Francisco recorriendo el territorio como si fuese el dueño de su imaginario. Ya tuvimos suficientes cámaras viajeras durante el último medio siglo.”

Estas críticas apuntan a falta de profundidad y contenido, a que no pasan de lo meramente anecdótico y a que los conductores en general tienen mucha más simpatía que preparación cultural. Eso claramente no se puede decir de todos, de hecho el mismo Álvaro Díaz destaca a “City Tour” como una excepción. Quizás sea cierto, pero creo que es el precio que hay que pagar para poder hacer una televisión cultural que sea compatible con el actual escenario de obsesión por el rating. Al televidente chileno no parece gustarle mucho el “caldo de cabeza” y sinceramente dudo que quiera ver programas muy densos los sábados en la noche, en especial si en la competencia hay farándula y entretención.

¿Los viajes y la gastronomía son cultura? Claramente sí, así como también lo son: las bellas artes, la difusión científica, la historia, e incluso la música popular. La llegada del cable permitió extender el concepto. tenemos difusión científica (“Mythbusters”, “La Ciencia de lo Absurdo”, “Juegos Mentales”), afición a los automóviles (“Overhaulin”, “Joyas sobre Ruedas”), colección y restauración de antigüedades (“Cazadores de Tesoros”, “El Precio de la Historia”) e incluso buenos recitales de música popular (“Later with Jools Holland”), todos formatos aún poco explotados en la TV abierta chilena, y lamentablemente con poco éxito en rating, como el caso de “Puro Chile”. Un buen recital de Jazz e incluso de rock es “TV cultural”. El 2015 TVN emitió el documental “Las 7 edades del Rock”, que fue considerado “cultural”, algo impensado hace 20 años; Chilevisión hizo pasar por “cultural” algunos shows del Festival de Viña, como el de Cat Stevens. En la actualidad, programas como “Más Música” y “Magnetoscopio Musical” podrían serlo también.

Tal como señala Álvaro Díaz, los canales parecen haber encontrado en el turismo y la comida la excusa perfecta para sacarse de encima el “cacho” de la programación cultural. El tema es que, como en tantas otras ocasiones, cuando alguien hace algo nuevo y le resulta, todos terminan haciendo lo mismo. Tarde o temprano, los televidentes se aburrirán de esto y buscarán cosas nuevas.