Campo Minado 2016: más minado que nunca

“Campo Minado” tuvo un 2015 exitoso, donde hicieron ruido, llamaron la atención y se transformaron en uno de los mejores programas del año. Además, demostraron una resiliencia notable, pues lograron sobrevivir al sorpresivo fallecimiento de la productora Karimme Orellana y al despido de Natalia Valdebenito. Se ganaron con honores la segunda temporada, en donde hasta ahora han procurado mantener la mezcla de irreverencia con análisis de actualidad que fue sello en su primera temporada.

Uno de los grandes desafíos era la sucesión de la Valdebenito. El fantasma de la ex “Cabra Chica Gritona” estaba muy presente, más aún luego de su exitazo en el Festival de Viña. Su reemplazante del año pasado, la comediante “Chiqui” Aguayo hizo un gran esfuerzo, pero lamentablemente no dio el ancho para hacerla olvidar. Por suerte, esto fue muy bien resuelto con la llegada de un refuerzo de lujo: la locutora radial y comediante Alejandra “Jani” Dueñas, conocida por su paso en “Es lo que hay” de ADN Radio Chile; como integrante del “Club de la Comedia”; y como parte del staff de “31 Minutos”, donde hace la voz de Patana Tufillo y la rompe cantando “Mi muñeca me habló”. Jani Dueñas cayó parada en el grupo y se adaptó de inmediato a la dinámica del programa. Queda la sensación de que hubiera estado desde el inicio. A un mes del inicio de la nueva temporada, ya se anotaron un poroto con la llegada de Jani.

Del grupo que terminó la temporada pasada siguen Claudia Aldana y Paloma Salas, mientras que Emilia Pacheco está cumpliendo la hermosa misión de traer a su primera hija al mundo. Se fueron la ya citada “Chiqui” Aguayo y la psicoanalista Constanza Michelson. Además de Jani Dueñas, no queda claro si en forma permanente o para cubrir a Emilia Pacheco en su pre y post-natal, trajeron a la periodista Valeria Ortega, que el año pasado fue una de las conductoras de “El descapotable” y actualmente conduce “Más Te Vale” en el mismo Vía X. En principio, quizás por mero prejuicio, la presencia de Valeria generó dudas respecto a si su perfil calzaba con el carácter irreverente del programa, por su condición de “rubia escultural” y por su pasado ligado a la TV de entretención y de farándula, incluyendo su condición de Reina del Festival de Viña del 2012. Sin embargo, con el correr de los programas se le ha visto a tono con el programa. Lo que sí, Valeria no tiene el notable peso periodístico de la española Emilia Pacheco, lo cual ha provocado un cierto desequilibrio entre el “hueveo” y el análisis de actualidad. De las cuatro integrantes, solamente Claudia Aldana es fuerte en la parte “sesuda”. Creo que hubiera sido buena idea mantener a Constanza Michelson, que fue un gran aporte en ese sentido en el tiempo que estuvo en el programa.

Cuento aparte es el caso de Paloma Salas, que este año se incorporó tarde producto de un accidente. La semana pasada se hizo acreedora de un reclamo ante el CNTV debido a sus dichos en contra de la tribu urbana de los “Otakus”, al tratarlos de “gordos” y “malolientes”. El año pasado tuvo una polémica similar con una conocida “cosplayer” local. Paloma está a contrapelo de un momento histórico en el cual se le ha dado gran importancia (y para bien) al valor de la tolerancia, y donde los que antes aguantaban resignados el bullying ahora reclaman y arman un escándalo mediático a la menor provocación. La irreverencia es una estrategia válida, aunque hay que saber usarla, como lo hace por ejemplo Edo Caroe; mal manejada, te puede causar líos, como bien pudo constatar el Lagarto Murdock. Paloma Salas tiende a ser algo burda e irreflexiva, cayendo fácilmente en la ofensa gratuita nivel “Huevito Rey”. Además, no es la persona más indicada para burlarse de alguien por “gordo”.

De concretarse la eliminación de Via X por parte de VTR, si hay un programa que voy a extrañar es “Campo Minado”. El cuarteto de mujeres irreverentes ya sacaron patente de programa “de culto” para mucha gente. Incluso ya se podría decir que son un pequeño “clásico” de la TV por cable. Además, son sumamente necesarias en un momento en el que se reclama transparencia, humor y análisis a raudales.