Álvaro Morales y “Ámbar”: “Tiene temas que hoy en día se pueden tocar sin mucho prejuicio”

Tras su protagónico en “Eres Mi Tesoro”, el actor regresa al horario vespertino como parte del trío amoroso principal. Con Fotech.cl conversó sobre este nuevo desafío y esta nueva teleserie que buscará mantener el liderazgo que han sostenido desde octubre del 2014.

Álvaro, vuelves al horario de las ocho, cuéntame, ¿cómo ves el escenario en el que se estrena la teleserie? Tomando en cuenta que Pobre Gallo está finalizando con ratings altísimos, les deja un buen piso…
Sí, obviamente eso siempre es bueno. Estar en un área dramática que ya está más o menos consolidada en términos de equipo, creo que eso es lo más importante. Para mí gusto, siempre son fundamentales los equipos de trabajo, por ahí parte todo. Esa es la gran gracia, la lucidez que ha tenido Quena Rencoret para formar el formar equipo. No solamente hablo por los actores del elenco, sino que equipos de trabajo que tiene que ver con la producción, los técnicos, los maquilladores, con todo… Creo que se forman, además, porque esta es la cuarta vespertina, yo soy nuevo acá. Yo vengo de hacer la teleserie de la tarde donde lo pasé increíble y lo bueno es que creo que se están estilando varios estilos en los distintos horarios y el de la tarde está enfocado a la clase media, entre comillas, pero no por la clase sino porque tiene que ver con el cotidiano de las personas, del ciudadano. No son temáticas rimbombantes, es una niña buscando a su papá y eso es súper entretenido de hacer porque uno nota que hay distintos tópicos dependiendo del horario y eso me parece interesante.

La temática que tocan de una niña buscando a su papá, da la casualidad de que en las dos teleseries de las 20 hrs. tenemos la misma temática…

Yo creo que son coincidencias. Ahora creo que las teleseries son muy distintas…

¿Crees que en ese sentido han ido cambiando los temas? Antes teníamos a la familia con papá y mamá…
Eso es un tema, porque bueno aquí se tocan muchas temáticas: una familia monoparental, donde una mamá de esfuerzo que, además, es de provincia y se viene a Santiago, donde la niña está con la inquietud de que quiere encontrar a su papá. Y no solo eso, porque encuentra a su papá en un minuto y cómo ella tiene que lidiar con eso, cómo ella recibe a su papá con esa noticia porque, además, él es una persona que no sabe que tiene una hija. Por otro lado, está todo el cuento de Dany y el furgón escolar, todo ese mundo que tiene un poco que ver con las confianzas, que es el tema que está de moda. Que parte con la confianza que uno tiene con los vecinos. O sea, soy capaz de entregarle a un extraño a mi hija para que la lleve al colegio, sobre todo si ese extraños es muy cercano, los vecinos cómo son. Ahí es bonito, porque está la mirada de alguien que no es de la ciudad, que viene de región, entonces viene con todos los temores de cómo es la capital, de qué pasa con esta familia que tiene esta problemática. Yo creo que eso es bueno porque son como aportes, no hay vacío.

Cuéntanos un poco de tu personaje…
Siempre parto del nudo central, que es el personaje de Sigrid (Alegría) con su hija que llegan a la ciudad. Ella viene a trabajar a una corredora de propiedades y cabe la coincidencia que la persona que es dueña de esa empresa, soy yo. Ella llega porque tiene una prima trabajando ahí y por cosas coincidentes, resulta que me encuentro con Matilde (Sigrid) que es un amor que yo dejé hace nueve años, un amor de verano, y nunca más volví a saber de ella. Ahí me cambió la vida porque, a pesar de que fue un amor más o menos corto, yo la tuve que dejar porque estaba a punto de casarme y ella no lo sabía. Pero al final no me casé y me quedé soltero nueve años y ahora me vuelvo a encontrar con ella, despertando en mí una nueva esperanza, de volver a reencontrarme con ella. Viene con esta marraqueta bajo el brazo, que tiene que ver con que ella trae una hija. Y más encima, me entero que esa hija es mía. Entonces como que el drama se divide en dos: uno es reconquistar este amor, pero además este amor dejó una semana y cómo tengo que lidiar yo con que es una niña que ya está semi criada y cómo yo me puedo volver a reencontrar con ella, y ese proceso es muy lindo.

¿Crees que con la teleserie se están abriendo otras temáticas que antes eran tabú?
Yo creo que justamente eso está hablando de un síntoma país, de temas que se están abriendo y que hoy en día se pueden tocar sin mucho prejuicio. En el fondo, y que creo que es lo bonito de la teleserie también, si bien no es que nosotros vayamos a decir o dictar normas morales al respecto, pero se complejiza la temática cuando expones lugares que parecen que no fueran muy cotidianos. Antes no eran muy cotidianos, pero hoy en día sí. Son muchas cosas las que se están abriendo, el tema de la confianza es muy actual, que traspasa transversalmente la política, a la gente que toma el Transantiago y no paga. Son cosas que a nivel de país, políticamente, traspasa. En el caso, propiamente tal, de cómo se forman las familias, bueno yo creo que hay mucho que decir y hay mucho prejuicio todavía que hay que tocar. Eso es lo entretenido, porque finalmente estás dando una opinión a la gente. Abriendo un poco el debate.

¿Se trabajan bien?

Temáticas hay y de sobra. Ahora yo creo que es cómo se tocan estas temáticas, el desafío creativo es mantener al público seducido. El guión es importante, pero también en términos audiovisuales tú haces que la gente vea la historia. Cuál es la lectura que la gente tiene que hacer de una trama o de otra. Yo creo que en ese sentido no es la misma temática de lo que ocurre, en términos dramáticos, con la temática de lo que hace canal 7. Son distintas. Eso genera otro debate, pero el debate acá tiene que ver con la búsqueda del papá. También tiene que ver algo súper heavy: a una madre esconder durante un tiempo, por las necesidades que haya tenido, la verdadera identidad de su padre o de los padres ausentes que son muchos. El guacho chileno es una institución, que ya no se toma como algo malo. Los colegios católicos y colegios como más fundamentalistas están recibiendo todo tipo de familias. Ya hay un paradigma que cambió, y saber contar historias.

¿Cómo fue trabajar con Giulia Inostroza?
Eso es lo que más me cuesta: trabajar con niños. Porque no tengo la experiencia. Pero lo que me pasa con ella, la niña que hace de Ámbar, es que es muy buena actriz entonces hace que trabajar con ella hace que el trabajo de uno sea más fácil. Ese es el gran logro de encontrar el casting adecuado para un personaje que brilla mucho por su ángel, por cómo se para frente a los actores, como uno más. Tiene que ver con esa experiencia interna que creo que es de forma natural, no es aprendido. Eso hace que corra mucho más fácil. Ahora, el desafío de cómo nos vamos a encontrar en los momentos que sean más sensibles y bueno, esa es la gracia de ser actor.

¿Qué opinas con que las áreas dramáticas estén volviendo a nacer? TVN volvió a las ocho, Canal 13 estrenó nuevamente una teleserie…
Todo es cíclico. Ahora, yo ya llevo un rato acá y me he dado cuenta de todas las crisis, y la televisión siempre ha estado en crisis. Se han pasado por momentos y creo que hubo uno en término crisis de poder saber cómo identificar y crear nuevas historias y nuevos temas, en términos de guión, de argumento. El desafío finalmente es creativo. Hoy por hoy, en que decían que las áreas dramáticas están obsoletas, justamente lo que está pasando en el mundo es lo contrario. Están cada vez haciéndose más teleseries, series, mini series. Entonces no es un tema de cómo tú puedes enfrentar una temática en términos creativos. Ese es el desafío. Por lo tanto, me parece maravilloso ser testigo de este momento.