A propósito de Guido Vallejos: separando las obras de los autores

Recién nos enteramos de la muerte de Guido Vallejos, histórico caricaturista chileno, creador de “Barrabases”, un clásico entrañable del comic nacional. Esta noticia causó sentimientos encontrados: muchos le agradecieron por una obra que fue parte de su infancia, mientras que otros recordaron que Vallejos estuvo involucrado, junto con otros personajes como el ex productor musical de TVN Jaime Román, en una red de prostitución infantil desbaratada en la llamada “Operación Heidi”, en el año 2012. A pesar de que se señaló que la participación de Vallejos en los hechos fue más bien pasiva, su imagen quedó irremediablemente manchada a partir de ese día. De eso no hay dudas. Donde sí las hay es respecto a que si el aporte de su obra, en particular “Barrabases”, quedó manchado también o se puede rescatar de la caída en desgracia de su autor.

Esto lleva a un tema sumamente polémico, que sale a colación cada vez que sale a la palestra el caso de alguna persona con una serie de logros, triunfos u obras importantes a su haber, pero a su vez implicados en situaciones vergonzosas, polémicas, contrarias a la ética y a la moral, o derechamente en delitos. Más allá de que su prestigio e imagen pública quede irremediable y merecidamente dañada, su obra ¿necesariamente pierde mérito? ¿tiene que ser desechada como si nunca hubiera existido? ¿Al encontrarle algo bueno a su obra se avala las tropelías de su autor? ¿O bien se puede hacer una separación de aguas, donde se pueda elogiar la obra y repudiar al autor?

Existen muchos casos, en muchos rubros, y no se aprecia que se hayan aplicado criterios similares en todos ellos. Aquí tenemos algunos:

Leni Riefenstahl: Cineasta alemana, muy allegada a Hitler y a gran parte de la jerarquía Nazi. Directora de películas propagandísticas nazis como “El Triunfo de la Voluntad” y “Olympia”, elogiadas por su calidad y por el uso de recursos audiovisuales innovadores para la época y transformados en estándar posteriormente. George Lucas sacó muchas ideas de estas obras para “La Guerra de las Galaxias”. Aunque se reconoció la excelencia en su trabajo cinematográfico, se le criticó y persiguió encarnizadamente por su cercanía a la Alemania Nazi.

Elia Kazán: Importante cineasta estadounidense de origen griego, director de películas como “Viva Zapata!”, “Nido de Ratas”, “Al Este del Paraíso” y “Esplendor en la Hierba”. El año 1952 declaró ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas presidida por el infame Senador Joseph McCarthy, testificando contra antiguos compañeros del Partido Comunista. Ello le costó el repudio de un grupo de actores y colegas, que protestaron negándose a aplaudirle y a ponerse de pie cuando Kazán recibió un Óscar honorífico en 1999.

Charles Chaplin: El ícono máximo del cine mudo fue un “profanador de cunas” impenitente. Sus cuatro esposas fueron muchos menores que él, y algunas incluso eran menores de edad. También se le cuestionó por supuestas tendencias pro-comunistas, las que incluso lo llevaron a ser echado de Estados Unidos. Sin embargo, todo ello no impidió que fuera venerado al punto de hacerse acreedor al título de “Sir”. Si Chaplin viviera y repitiera esas conductas en la actualidad, probablemente sería muy cuestionado.

Frank Sinatra: El legado musical y artístico de “La Voz” ha logrado aplacar algunos puntos negros de su biografía, como sus historiadas relaciones con reconocidos mafiosos como Sam Giancana, Willie Moretti y Lucky Luciano. Una de las leyendas en torno a ello es que Sinatra obtuvo el papel en la película “Al este del paraíso” (que revitalizó su carrera) debido a influencias mafiosas. De ese rumor se colgó Mario Puzo para crear al personaje de “Johnny Fontane” para su obra “El Padrino”, posteriormente llevada al cine.

Michael Jackson: Pasados 8 años de su muerte, existen evidencias que confirmarían las tendencias pederastas del “Rey del Pop”. Sin embargo, nadie ha osado hasta ahora poner en tela de juicio su copiosa y extraordinaria herencia musical.

Jerry Lee Lewis: Uno de los pioneros del Rock & Roll, contemporáneo de Elvis Presley y Johnny Cash, conocido como “el asesino” por golpear las teclas al tocar el piano. En el peak de su popularidad se fue de gira a Inglaterra, donde se reveló que su esposa de entonces era menor de edad y además era su prima. Fue repudiado en ese país, y luego en Estados Unidos, donde su carrera se fue en picada después de ese episodio.

O J Simpson: Uno de los mayores íconos de la historia del fútbol americano, con carrera destacada en TV y el cine, que cayó en desgracia al ser acusado del homicidio de su esposa Nicole Brown y del amante de esta, que dio pie a uno de los procesos judiciales más mediáticos e historiados que haya existido.

Bill Cosby: El comediante estadounidense, reconocido por “The Cosby Show”, entrañable y exitosa sitcom que definió el género en la década de los 80, ha visto destruida su carrera ante las denuncias de muchas mujeres que lo han acusado de violarlas abusando de su confianza y después de usar fármacos para sedarlas. Cosby ha reconocido este hecho, lo que ha llevado a que se le cierren las puertas en la TV, la destrucción de monumentos en su honor y la pérdida de títulos honoríficos.

Diego Maradona: Dentro de la cancha no se le discute nada, es uno de los mejores futbolistas del mundo. Fuera de la cancha es un desastre como persona: drogadicto hasta el borde de la muerte; dejó hijos por todos lados y se ha demorado en reconocerlos; actitudes vulgares y escandalosas; proselitismo violento a favor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Cristina Fernández, etc. En Argentina lo idolatran por su pasado como futbolista y le perdonan todo.

Charly García: Musicalmente es un genio, uno de los íconos del rock latino. Sin embargo, su vida ha estado plagada de escándalos, sin sentidos, problemas con drogas y actitudes poco profesionales, aunque parece haber sentado cabeza en este último tiempo. A pesar de todo, difícilmente perderá

Papelucho: Este caso es muy curioso. La escritora Marcela Paz se inspiró en su sobrino Francisco José Cox para crear al personaje de la entrañable serie de libros infantiles. Al crecer, Cox se hizo sacerdote, alcanzó rango de Obispo y notoriedad pública, pero cometió abusos sexuales a niños y jóvenes. Aunque lo despojaron de los hábitos sacerdotes, fue encubierto por la Iglesia Católica al ser mandado a un monasterio en Alemania en vez de ser entregado a la justicia. A `pesar de esto, Papelucho sigue manteniendo su estatus en la literatura infantil chilena.

Eduardo Bonvallet: Aparte de las polémicas durante su carrera en las comunicaciones, al fallecido “Gurú” se le acusaron de otros temas: acoso sexual a Marisela Santibañez y a otras mujeres; maltratos a su última esposa durante el proceso de separación, etc. Sin embargo, ello no ha impedido que esté alcanzando estatus de leyenda, como quedó en evidencia en el primer aniversario de su trágica muerte.

Jorge Lavandero: El ex senador DC cayó en desgracia luego de ser condenado por pedofilia. Aunque cumplió su condena, quedó manchado para siempre y su retorno a las lides políticas sería impensable. Lavandero insiste en su inocencia, señalando que todo fue una encerrona de enemigos poderosos debido a su defensa del cobre como recurso chileno.

Don Francisco: Se le ha acusado de muchas cosas: actitudes mafiosas; chantaje emocional; maltrato al público; acoso sexual por parte de una modelo; affaires con modelos (incluyendo el poco creíble con Gloria Benavides); un hijo no reconocido, etc. Sin embargo, todo ha quedado sin comprobar, y nada ha sido capaz de eclipsar sus logros con Sábados Gigantes y la Teletón.

Por otro lado, algunos personajes con imagen idealizada como la recientemente canonizada Teresa de Calcuta y Mahatma Gandhi también tuvieron muchas sombras en su vida, que se han ido conociendo. A la madre Teresa se le criticó su fundamentalismo religioso, las condiciones precarias de atención en sus centros de salud, la manera en que gastó las donaciones que recibía y el aceptar dinero de personajes de dudosa reputación; y a Gandhi se le critica por su maltrato a las mujeres, sus “experimentos sexuales” con menores de edad, su racismo y sus supuestas simpatías hacia Hitler y Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial.

Las personas no somos 100% buenas o 100% malas. Todos tenemos luces y sombras. Todos somos potencialmente capaces de las obras más sublimes y de los crímenes más repudiables. Todos, cual más o cual menos, somos capaces de hacer cosas grandiosas por las que merecemos elogios y agradecimientos, y también de cometer errores, terrores y horrores que nos harían acreedores a críticas y castigos. En lo personal, creo que se pueden separar los planos, analizar a las personas en su complejidad, rescatando y destacando lo bueno que tuvieron e hicieron, y repudiando lo malo. En el hipotético caso que Nicolás Massú o Alexis Sánchez cayeran en conductas criminales, más allá del repudio público y el castigo judicial correspondiente, ¿habría que ningunear y olvidarse de las medallas de oro en Atenas o de las Copas Américas? Así como después del golpe se le hizo el vacío a Victor Jara, Quilapayún, Inti Illimani y a otros artistas afines a la Unidad Popular, ¿resulta válido ahora ningunear a Patricia Maldonado, Los Huasos Quincheros y a otros artistas de calidad debido a sus simpatías por el gobierno de Augusto Pinochet?

En conclusión, se pueden separar las cosas. No veo problemas en adorar a “Barrabases” y a la vez repudiar la conducta de su creador; no veo problemas en disfrutar y aprender de “Thriller”, “The Cosby Show”, “El Gran Dictador”, “New York, New York” o el segundo gol contra Inglaterra en el Mundial del 86 sin que ello signifique avalar las barbaridades que pudieron cometer sus autores. Nunca es “todo o nada”, incluso en los casos más extremos.