2017: Bullying mediático a la orden del día

Una de las desventajas de la fama mediática es la de ser víctima de bullying. Es parte del “paquete”. Siempre van a encontrar por dónde pegarles a las figuras. Esto partió desde los comienzos de la TV chilena, cuando los críticos querían faenarse a Don Francisco por gordo, pesado e ignorante.

Recordado es el caso del ahora sacrosanto Felipe Camiroaga, del que durante mucho tiempo se rumoreó acerca de una supuesta homosexualidad, lo que quedó desmentido después que varias doncellas del medio confesaron haber peregrinado al fundo del “Halcón” en algún momento; además se le culpó de la salida de Katherine Salosny del matinal de TVN, lo que provocó el ser pifiado en la entrega del Copihue de Oro del 2010; y tuvo polémicas con la prensa de farándula hasta poco antes de su muerte.

Un caso claro de bullying reciente es el de Luis Jara, el denominado “rey del pan con mantequilla” en su época del matinal del 13, y ahora erigido por cierto grupo como el paradigma máximo del egocentrismo en TV, una especie de encarnación de Tulio Triviño. La mala onda que le crearon me recordó mucho el caso de Camiroaga, incluyendo la pifiadera en el Copihue de Oro del 2016. Creo que no se la merece. Si hay un lugar donde los egos están a la orden del día es justamente el mundo de las comunicaciones. Y a lo mejor es necesario desarrollarlo. Como dijo Julio César Rodríguez cuando fue entrevistado en “El Cubo”, si no tienes ego te pasan por encima. Ciertamente el cantante y animador de “Mucho Gusto” debe tener una vanidad bien desarrollada, lo que ha sido corroborado por testimonios de ex compañeros como Eliana de Caso y Álvaro Sanhueza. En todo caso, Luis Jara tiene de qué sentirse orgulloso: es uno de los mejores cantantes de Chile en la actualidad, y dueño de canciones clásicas como “Un Golpe de Suerte”, “Mañana” y “Ámame”; junto con Myriam Hernández son los únicos de su generación que lograron construir una carrera musical potente; y además es uno de los rostros top de la TV chilena. El mismo que recibió pullas por su nariz y por su sobrepeso en tiempos pasados ahora luce espectacular a los 50 años (muchos a su edad o menores apenas se pueden los pies), con su acertado nuevo look emulando al mediático millonario italiano Gianluca Vacchi. Lucho es un triunfador que no tiene que demostrarle nada a nadie, que no se merece el trato que ha recibido, y que ha tomado esta situación con sabiduría, humor y madurez.

Otra víctima de bullying fue Mon Laferte. Un video (de antigua data) donde manifestaba su disconformidad por el proceder de un guardia de un centro comercial, y en especial la fuerte respuesta que dio a un periodista a una pregunta con tintes machistas la convirtió en blanco de críticas del siempre tóxico y venenoso periodismo de farándula mexicano. Fue acusada de soberbia, de que se le subieron los humos a la cabeza y de que se estaba apropiando de la música mexicana siendo extranjera. Incluso un grupo de Millenials ociosos organizó sendos eventos vía Facebook para expulsarla del país, como si en México no hubiera gente criminal y corrupta que se lo merece muchísimo más. ¿Por qué no armaron un evento para pedir la expulsión del “Chapo” Guzmán o de algún líder narco?. Las acusaciones de soberbia no calzan con la humildad que evidenció en el Festival de Viña, con la paciencia y cariño que le demuestra a sus incondicionales fans, y con el llanto con el que recibió el Grammy Latino. Mon es muy joven y se ha visto envuelta en un torbellino mediático difícil de manejar para cualquiera, y que ha volteado a gente con más experiencia de vida que ella. Aunque le vendría bien un buen asesor comunicacional, creo que lo suyo pasó más bien por ser una persona que dice lo que piensa y que no se calla cuando está disconforme. En el episodio de la pregunta machista no me pareció que Mon Laferte haya sido agresiva con el periodista. No lo insultó ni nada. Salvo la jerga mexicana, me pareció una buena respuesta, tan asertiva como el llamado a los gobernantes mexicanos a “estar a la altura de su pueblo” que hizo ante 100 mil personas en el Zócalo durante el recital “Estamos Unidos Mexicanos”. Alberto Plaza (otro que bien supo de bullying este año) le mandó un mensaje muy asertivo a través de su cuenta de Twitter @albertoplaza el pasado 14 de Noviembre: “Estas son señales de éxito @monlaferte. Ningún artista se puede considerar exitoso si ningún fracasado lo critica”.